Las personas jóvenes y el sistema

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“LAS PERSONAS JÓVENES HAN SIDO MARGINADAS Y TENDRÁN QUE CUESTIONAR EL SISTEMA QUE PRODUCE DICHA MARGINACIÓN”

En entrevista a la CLADECentro Latino- Americano de Desenvolvimento, el profesor de la Universidad McMaster en Ontario, Canada, Henry Giroux, habla de los intereses corporativos en la privatización de la educación, del debate sobre la importancia de la escolaridad y de la marginación de las/os jóvenes bajo el actual sistema político y económico

Henry Giroux es profesor de la Universidad McMaster en Ontario, Canada, y ha escrito varios libros sobre jóvenes, democracia y educación pública.

En esta entrevista realizada por Camilla Croso, coordinadora de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), Giroux habla de los intereses corporativos en la privatización de la educación, del debate sobre la importancia de la escolaridad y de la marginación de las/os jóvenes bajo el actual sistema político y económico.

Camilla Croso – Actualmente, el mundo está presenciando la definición de las agendas tanto de desarrollo como de educación post-2015, dado que el 2015 es el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio así como de los Objetivos de Educación para Todos y Todas. En este contexto, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), la Campaña Mundial de Educación y muchos otros actores y movimientos, han estado trabajando intensamente para asegurar que se considere una visión más amplia de la educación, evitando los enfoques reduccionistas, dirigidos al mercado y con fines de lucro. Mucho de lo que usted ha escrito, en particular en el artículo “Cuando las escuelas se transforman en espacios carentes de imaginación: un manifiesto de la Pedagogía Crítica ” se ve reflejado en lo que sucede actualmente en nuestro continente y fuera de él.

Nuestra pregunta inicial es: ¿Cómo interpreta el surgimiento del poder corporativo en los sistemas educativos?

Henry Giroux – Cada país tiene su propio contexto, pero creo que lo que se ha observado desde los 80 es el reconocimiento por parte de la derecha de que la naturaleza educativa de la política es realmente importante y esencial. Desean controlar aquellas instituciones donde se forman determinadas personas, tendencias, actitudes, y ciertas aspiraciones que sean compatibles con los valores de mercado y las relaciones sociales de mercado. Por lo cual, la escuela se convierte en una herramienta reproductiva que se alinea con la creencia de que el mercado tiene capacidad de gobernar toda la vida social.

Las escuelas son espacios públicos y por lo tanto no concuerdan con una lógica de mercado. Las personas que controlan actualmente el poder corporativo a nivel global, no tienen ningún interés en lo público, en los valores públicos o en los bienes públicos. De hecho, ellos creen que lo público, como ámbito democrático público que promueve el diálogo crítico y una ciudadanía comprometida, es el enemigo del mercado porque es el ámbito no mercantilizado que básicamente produce todo lo que es considerado un riesgo para los intereses corporativos. Es decir, forma personas que pueden imaginar o pensar de otra manera, y por lo tanto actuar de otra manera: puede formar personas que crean en el análisis, el intercambio crítico, el valor cívico, la responsabilidad social y que estén realmente dispuestas a hacer que el poder rinda cuentas. Los ámbitos públicos son lugares donde el pensamiento se torna peligroso y por ende deben ser anulados.

Además, la derecha está haciendo un gran esfuerzo, en todo el mundo, por privatizar estas esferas públicas y convertirlas en inversiones libre de riesgo con el fin de que unas pocas personas, ricas y políticos puedan acumular capital y ganancias y ganar gran cantidad de dinero a partir de las mismas. Pueden quitarle el poder a las universidades, tratar a los y las estudiantes como consumidores y pueden utilizarlos, básicamente, como una forma de acumular capital.

¿Cómo piensa que se puede contrarrestar el poder corporativo?

En primer lugar, es esencial visibilizar el poder corporativo y su impacto. Esto no sólo implica relaciones de poder materiales sino también ideologías que legitiman el poder corporativo. Por lo tanto es esencial reconocer que no existe correlación entre el poder corporativo y la democracia. Cuando el poder corporativo habla en nombre de la democracia, básicamente está mintiendo y las premisas ideológicas en las que se basa el poder corporativo deben ser cuestionadas. Hablemos de tres de estas premisas. En primer lugar, la idea de que la única obligación de la ciudadanía es el consumismo es moralmente vacía y políticamente reaccionaria. Es degradante afirmar que las personas sólo deben consumir para cumplir con su rol de ciudadanos y ciudadanas. Esta monstruosidad ideológica socava cualquier concepto viable de ciudadanía y constituye una burla a la democracia.

En segundo lugar, los apóstoles del neoliberalismo afirman que el único concepto de agencia que importa es cierto individualismo radical donde el egoísmo y los valores de la competencia desenfrenada son lo que motiva a las personas. El egoísmo llevado al extremo, socava toda expresión de solidaridad que es tan esencial en cualquier sociedad que desea sobrevivir. A su vez, la competencia llevada al extremo conduce a una forma de vida basada en la ley del más fuerte que genera una sociedad que celebra la violencia, la guerra, y la cultura de la crueldad. La sociedad que no le interesa tener cierta compasión por el prójimo, se encuentra en problemas. Es una sociedad que no sólo anula la imaginación radical, sino que promueve una cierta forma de muerte cívica y política. También es importante el híper-individualismo que alimenta el mito de que las personas son responsables de todos los problemas que enfrentan, lo cual minimiza o invisibiliza los problemas estructurales y sistémicos más amplios que se observan en las sociedades neoliberales y que se extienden desde la pobreza masiva, el desempleo y la desigualdad en la riqueza y los ingresos hasta la desfinanciación del estado de bienestar.

En tercer lugar, debemos reconocer que el poder corporativo beneficia al 1% (de la población del mundo). No beneficia a la gran mayoría de las personas. Al beneficiar al 1% no sólo produce una cultura de miseria neoliberal, sino que también elimina a los sindicatos, los servicios sociales y destruye al estado social. También fortalece a un “Estado castigador” que significa que en la medida en que las personas no tienen hogar, ni trabajo, ni las prestaciones sociales más básicas, se criminaliza más su comportamiento. Como resultado, un creciente número de personas son conducidas al sistema de justicia criminal y castigadas, son sospechosos porque no tienen riqueza. Por ejemplo, se aprueban leyes para evitar que las personas sin hogar duerman a la intemperie, los niños de la escuela son arrestados por la policía por violar normas sin importancia como el código de vestimenta.

En un evento realizado en Nueva York, promovido por la Global Business Coalition for Education (Coalición Empresarial Mundial por la Educación) en septiembre, en uno de los paneles, uno de los empresarios expresó que no había un dilema ético en la obtención de ganancias a través de la educación. ¿Usted cree que la obtención de ganancias en la educación es compatible con la realización de la educación como derecho humano?

Creo que lo que debe abordarse es cuáles han sido las consecuencias de transformar instituciones públicas en instituciones con fines de lucro. Por todas partes, lo que se observa es que causa mucha penuria a la mayoría de los estudiantes y da mucha riqueza a unos pocos. Este es el caso, en particular, de las universidades con fines de lucro en los Estados Unidos, donde miles de estudiantes se endeudan y el nivel de la educación que se provee es bajo. Las empresas con fines de lucro creen que en sus estructuras de gobernanza no hay lugar para la equidad, la justicia social y los valores no mercantilizados como la confianza, lo cual produce cierta tranquilidad ética en estas instituciones. Por lo tanto, mi respuesta es no: la obtención de ganancias o lucro no es compatible con las instituciones más básicas que necesitan las personas para poder sobrevivir y ejercer algún sentido de agencia.

Profundizando aún más este argumento, creo que el fin de lucro es incompatible con los servicios de salud, porque la salud no es un beneficio sino un derecho. Entonces, en cuanto se incorpora el concepto de lucro en la fórmula, los derechos se transforman en beneficios, es decir, lo que debería ser un derecho se transforma en un privilegio para algunas personas que tienen poder o dinero. Considero que esto es una injusticia. ¿Y deberían usarse las ganancias para dirigir la educación superior pública? Por supuesto que no. La educación superior debe ser libre en todo el mundo. Una sociedad no puede sostenerse a sí misma en forma democrática a menos que se realicen inversiones sociales para la sociedad en su conjunto, y estas instituciones benefician a todas las personas, no sólo a un grupo privilegiado. Bajo el régimen neoliberal, en todo lugar donde se observa el fin de lucro también se observa un alto nivel de desigualdad; se observa una redistribución de la riqueza de bienes públicos a bienes privados, del pueblo a unas pocas personas. Por lo cual, debo decir que es totalmente incompatible.

Ahora hablemos del tema de la educación secundaria y las/os jóvenes. En el proceso regional que CLADE ha estado desarrollando, uno de los temas principales que surge entre los jóvenes, es el del menosprecio del sistema educativo hacia las culturas y las identidades de los jóvenes. Los sistemas tienden a querer homogeneizar a los y las estudiantes, rechazan sus identidades, pluralidad y diversidad. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Qué se podría hacer para que los sistemas educativos reconozcan y dialoguen con esas diversas culturas juveniles?

Cuando se confunde a la educación con la capacitación, y se cae en simples formas de instrumentalismo, producido y orquestado en gran medida por la derecha y los intereses corporativos, se termina obteniendo una pedagogía de la represión que promueve la estandarización, un nivel de pruebas indecente, y la desprofesionalización de los maestros y las maestras. Creo que aquí el currículo oculto que subyace opera por lo menos de tres formas diferentes e importantes: En primer lugar, promueve la pedagogía de la opresión que procura eliminar cualquier vestigio de pensamiento radical, la capacidad de pensar en forma crítica y analítica. La pedagogía, como práctica emancipadora, debe inspirar y energizar. Las pedagogías neoliberales no lo hacen.

En segundo lugar, creo que la diversidad representa una amenaza para muchas personas de la derecha, especialmente en los sistemas de América del Norte y América del Sur. Desde los 60, a la derecha le han aterrorizado las posibilidades de democratización de la educación, por ejemplo, la posibilidad de que repentinamente una gran cantidad de miembros de la clase media, con sus diversas identidades, comiencen a recibir educación. Consideran que la expansión de la educación a diversos sectores de la clase media y de la clase trabajadora constituye una amenaza a la clase privilegiada conformada por personas de raza blanca y colonialistas. Las formas de educación promovidas por el mercado procuran eliminar y negarle las oportunidades educativas a la gran mayoría de la población, especialmente a aquellos grupos que consideran desechables y que no han sido empoderados en el pasado a través del acceso a la educación en general. Esto apunta a un problema de clases y racial.

En tercer lugar, la idea de permitir el surgimiento de múltiples identidades en las escuelas y que esto se celebre, implica no sólo un diálogo sobre el concepto de identidad y agencia sino un diálogo sobre la historia. Las formas neoliberales de educación temen el surgimiento de cualquier tipo de historia de la oposición que emerja a través de las voces de las personas excluidas. Lo que los aterra es el fantasma de la memoria crítica histórica y pública que apunta a la necesidad de diálogo sobre las narrativas ausentes de las voces que solían ser excluidas en el pasado y que de alguna manera hacen resucitar memorias profundas sobre lo que significó la historia para dichas personas, lo que significó la opresión, vivir en un país colonial, tomar en serio a una sociedad que simplemente no ha sido suficientemente democratizada. Creo que todos estos temas en torno a la diversidad son bastante políticos.

El otro punto es qué se puede hacer. En primer lugar, debemos abrir las escuelas a la gran mayoría de personas que han sido básicamente excluidas. En los Estados Unidos, encontramos estudiantes que trabajan para pagar sus deudas, de tal manera que la gran mayoría de los y las estudiantes de la clase trabajadora ya no tendrán acceso a la educación superior. Si realmente queremos hablar de diversidad en la educación e igualdad de oportunidades, entonces debemos mencionar las desigualdades económicas y las desigualdades en la riqueza, los ingresos y el poder que dificultan el acceso de las minorías de clase, color y raza, a la educación superior. Entonces no se puede hablar de diversidad y acceso sin hablar de economía política y desigualdad. La pobreza destruye los sueños y la esperanza de un futuro mejor de la mayoría de los y las estudiantes de la clase trabajadora. A menos que se aborde y rectifique la desigualdad para que sea compatible con una democracia, la escolaridad tendrá una función contenedora para la mayoría de las personas jóvenes y será una credencial importante para muy pocas personas.

Asimismo, los currículos deben ser relevantes para que sean críticos y transformadores, es decir que los y las estudiantes deben tener puntos de identificación, deben estar en lugares que de alguna manera se vinculen a sus culturas, a su historia, vecindarios, a quienes son y de dónde provienen. No significa que debemos detenernos allí, pero ciertamente significa que de alguna manera hay que conectarse con los y las estudiantes para que ellos/as logren conectar lo que están aprendiendo del mundo a su alrededor con sus propias vidas.

El otro punto que surgió en estos procesos que hemos desarrollado con los estudiantes es el “adultocentrismo” que significa un mundo donde las personas adultas se encuentran jerárquicamente en un nivel superior y son los únicos actores legítimos mientras que las personas jóvenes, los niños y las niñas y las personas mayores son jerárquicamente inferiores. Dicen que no pueden participar en los debates y en los procesos de toma de decisión. No son considerados ni reconocidos como interlocutores legítimos. ¿Cuál es su opinión sobre este tema del “adultocentrismo”? ¿Cómo cree que se pueden establecer relaciones intergeneracionales más horizontales?

Creo que en la definición más básica (de esta expresión), usted tiene razón. Significa que las personas adultas mantienen el poder de una forma muy excluyente, negándose frecuentemente a incluir las voces de las personas jóvenes. Pero, a otro nivel, nos debemos preguntar: ¿Cuál es el marco económico, político y social que realmente otorga ese poder a las personas adultas para negarle a una generación entera un futuro con dignidad y esperanza? Creo que esta pregunta es fundamental. En este caso, desde los 70, hemos visto en América Latina – en Chile, en particular – un modelo, impulsado por el mercado, de “capitalismo de casino” que básicamente afirma que los jóvenes han dejado de ser una inversión social. Las únicas inversiones que importan en estas sociedades son de naturaleza económica. Las necesidades de capital en lugar de las necesidades de las personas, se convierten en el motor de la historia. Esto es vergonzoso, políticamente corrupto y propicia el marco de sociedades totalitarias.

Esto también profundiza todas aquellas relaciones de poder que indican de muchas maneras que los jóvenes serán expulsados de la democracia. No nos importan, no queremos escucharlos y haremos todo lo posible por quitarles el poder. No les daremos puestos de trabajo, no haremos inversiones sociales para ellos, no les proporcionaremos oportunidades de trabajo ni promoveremos fondos para la educación.

Creo que los jóvenes van a cambiar esto, y tienen toda la razón sobre cuán marginados han sido. Tendrán que desafiar el sistema que los margina. El tema no es simplemente ir tras los adultos, sino ir tras el sistema que fortalece el poder de las personas adultas de una forma sumamente cruel y provocando a los jóvenes todo tipo de penurias.

Ahora queremos centrarnos un poco más en los procesos de definición de la agenda post-2015. Uno de los objetivos de educación dentro de la actual versión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) demanda la asequibilidad de la educación superior. En América Latina, las universidades públicas que son gratis – como por ejemplo la Universidad de San Pablo, en Brasil – están siendo presionadas para que comiencen a cobrar. ¿Podría ampliar un poco más y contarnos qué opina sobre el hecho de que la educación superior pública deje de ser gratuita?

Lo que tenemos que preguntarnos es: “¿Cómo desea una sociedad reinvertir los fondos que tiene para poder sostener un futuro que sea mucho mejor que el actual?” En realidad, lo que sucede al pasar de una educación gratuita a una educación asequible es que los y las estudiantes van a pagar por un sistema donde no se les cobra realmente impuestos a los ricos y a las corporaciones. En realidad, todo se reduce a cómo se realinea la riqueza. No se trata simplemente de que los y las estudiantes paguen o no. Lo esencial es si vamos a justificar el uso de fondos que podrían invertirse en los jóvenes y, en su lugar, invertirlo en el 1% o invertirlo en el complejo industrial militar.

¿Por qué la sociedad trata de castigar a los jóvenes reclamando el pago de una educación que debería ser gratis en cualquier sociedad democrática? Este es el verdadero problema. Entonces la siguiente pregunta es: “Pero, un momento, ¿quién se beneficia del dinero que se les cobra a los estudiantes?” Porque el hecho de que la educación sea gratuita evidentemente no significa que sea un fracaso. Se podría decir: “Mira, ¿qué porcentaje del Producto Bruto Interno se asigna al complejo industrial militar? ¿Es realmente necesario gastar el 25% en maquinas utilizadas para matar o deberíamos gastar 10% o 5%? ¿La guerra es más importante que educar a una generación de jóvenes?” No lo creo. Aquí el verdadero problema es que la forma en que se distribuye el dinero indica profundas injusticias ideológicas y estructurales que se generan en el entretejido de una sociedad desigual. Cada vez que escucho que los estudiantes deben pagar más, lo que realmente está implícito es la redistribución de la riqueza, quitándosela a los estudiantes para dársela a unas pocas personas ricas. No nos referimos a la necesidad de proveer una buena educación sólo a través de la asignación de más fondos para los estudiantes. Nos referimos a quitarles el dinero a los estudiantes para poder financiar los intereses de las corporaciones que no le dan ninguna importancia a la posibilidad de brindar una educación de calidad a todas las personas jóvenes del país.

Lo que resulta realmente preocupante del tema de la “asequibilidad” es que esta postura política es defendida actualmente por algunos actores internacionales que ofrecen lo que ellos llaman “escuelas privadas de bajo costo” para algunos segmentos de la sociedad. ¿Entonces qué tipo de calidad van a ofrecer a través de estas “escuelas de bajo costo”? y ¿cuáles son las implicancias éticas de profundizar la segregación, con una sociedad dual que nacionaliza la provisión de una educación costosa y de gran calidad para las elites y escuelas de baja calidad para los sectores pobres de la población?

Tienes toda la razón y creo que lo que estamos presenciando en realidad es la privatización de la educación en todos los niveles. No se trata sólo de cobrar más dinero a las personas. Creo que estamos presenciando una gran transición hacia un sistema dual donde toda la educación que es gratis es de muy baja calidad porque carece de recursos, de maestros y maestras capacitados/as y suele ser opresiva en su pedagogía y formas de gobernanza. Este sistema se opone al otro sistema mantenido para los ricos y las élites. Pero lo que también debemos destacar aquí son dos aspectos: Uno es que la investigación desarrollada sobre la relación entre las escuelas públicas y las privadas indica que las escuelas públicas son mejores en general que las escuelas particulares subvencionadas (escuelas “charter”) que eventualmente se transforman en escuelas privadas (de propiedad y administración privada). Lo sabemos. Cuando todos los recursos asignados son igualados, no es para mejor, en realidad es para peor en algunos casos.

En cuanto a la privatización de las escuelas, la realidad es que desempodera a los maestros y las maestras, sindicatos y termina desvalorizando a los y las estudiantes. La transición hacia la educación privada procura suspender todos esos derechos, todas esos logros alcanzados gracias a la lucha sostenida durante años a través de la cual los maestros y las maestras han adquirido ciertos derechos y han podido negociar para mejorar la calidad de la educación, la autonomía de las y los docentes, clases con menos estudiantes, planes de estudio relevantes, el uso de una pedagogía crítica, y también la demanda de cierto grado de poder al negociar las condiciones de su propio trabajo.

La crítica sobre la educación pública es en realidad una crítica al Estado social . Es una crítica a los derechos a servicios públicos y sindicatos de orden público, que se han establecido alrededor de la educación pública durante la última década. Nos referimos a la consolidación de un sistema de clases, de un poder de clases. Estas personas no son reformistas, son contra revolucionarios. Debemos cambiar el lenguaje. Esto no se trata de una reforma. Es como regresar al siglo XIX cuando las mujeres y los afro descendientes no tenían derechos, cuando las escuelas eran prácticamente para las élites, cuando los empresarios privados tenían poder sobre toda una ciudad, escuelas e instituciones, sin verse perturbados por aspectos como la ética, la justicia o las consideraciones sociales.

Me gustaría destacar otro tema que nos preocupa en este proceso de la definición de la agenda post-2015: la obsesión de algunos actores sociales por resultados de aprendizaje medibles y las pruebas como un indicador sustituto de la educación de calidad. ¿Cuál es su opinión sobre los impactos a largo plazo que tiene este enfoque con respecto a la educación? ¿De qué manera constituye un impedimento para que la pedagogía crítica tenga un verdadero lugar en la educación?

Esta transición hacia una educación que se afirma y apenas en base a cierto tipo de métricas medibles, atenta contra la imaginación radical en sí misma. Es parte de lo que yo llamaría una pedagogía de la opresión que intenta quitarle a la educación, todas aquellas cosas que hacen que la educación valga la pena: la capacidad de pensar en forma crítica, de ser creativo, compasivo, analítico, y poder imaginar otros mundos – todas esas cosas que no pueden medirse simplemente, de una manera reduccionista. El propósito de este movimiento que procura hacer que la educación sea simplemente compatible con cualquier cosa que sea medible debe ser comprendido en términos de un sistema más amplio que considera que la educación es un emprendimiento crítico, un motivo de indagación crítica, y algo peligroso.

En términos políticos, en este caso, tenemos un modelo de educación que se reproduce en favor de las consideraciones económicas más reducidas, orientadas a la creación de agentes definidos en forma reducida. Este movimiento critica, de manera inimaginable, el propio concepto de lo que la escolaridad debería representar, como espacio para la enseñanza crítica y la ciudadanía comprometida. Si consideramos que la escolaridad es la habilidad de desarrollar las capacidades de los jóvenes para que sean introspectivos y al mismo tiempo para que de alguna manera consideren la relación entre ellos mismos y el mundo, así como tengan la capacidad de aprender a gobernar y no ser simplemente gobernados, podemos decir que este movimiento critica todos estos atributos. En todo el mundo, la arremetida neoliberal ha creado un movimiento político cuya principal preocupación es imponer a los estudiantes una cultura de la conformidad, implementando una pedagogía de la opresión. Creo que debemos decir las cosas por su nombre. No es sólo un método o una reforma educativa. Es una forma de pedagogía donde la educación deja de ser una práctica moral, política e intelectual.

La educación exige emociones

El fenómeno es imparable. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas.

ILUSTRACIÓN DE ANNA PARINI

¿Estamos educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no existe? El sistema pedagógico parece haberse estancado en la era industrial en la que fue diseñado. La consigna respecto al colegio ha venido insistiendo en que hay que “estudiar mucho”, “sacar buenas notas” y, posteriormente, “obtener un título universitario”. Y eso es lo que muchos han procurado hacer. Se creyó que, una vez finalizada la etapa de estudiantes, habría un “empleo fijo” con un “salario estable”.

Pero dado que la realidad laboral ha cambiado, estas consignas académicas han dejado de ser válidas. De hecho, se han convertido en un obstáculo que limita las posibilidades profesionales. Y es que las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que iban a desempeñar en las fábricas. Tal como apunta el experto mundial en educación Ken Robinson, “los centros de enseñanza secundaria contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la producción en serie impulsadas por Frederick Taylor y Henry Ford”.
Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.

La voz de los adolescentes
“Desde muy pequeño tuve que interrumpir mi educación para empezar a ir a la escuela”
Gabriel García Márquez

Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según Robinson, “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los chavales descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.
En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

La base pedagógica de esta educación en auge está inspirada en el trabajo de grandes visionarios del siglo XX como Rudolf Steiner, María Montessori u Ovide Decroly. Todos ellos comparten la visión de que el ser humano nace con un potencial por desarrollar. Y que la función principal del educador es acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje, evolución y madurez emocional. En esta misma línea se sitúan los programas de la educación lenta, libre y viva que están consolidándose como propuestas pedagógicas alternativas dentro del sistema. Eso sí, el gran referente del siglo XXI sigue siendo la escuela pública de Finlandia, país que lidera el ranking elaborado por el informe PISA.

¿Para qué sirve?
“Educar no consiste en llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente”
Lao Tsé

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:

Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.

Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.

CLAVES PARA SABER MÁS

ANNA PARINI

Libro
¡Esta casa no es un hotel!
Irene Orce (Grijalbo)

Este libro es un manual de educación emocional para padres de adolescentes. Está escrito desde la perspectiva de los chavales, y su intención es proporcionar claves y herramientas para que los adultos aprendan a crear puentes más constructivos con sus hijos.

Documental
La educación prohibida

Un documental que propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.

Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.

Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.

Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.
En vez de seguir condicionando y limitando la mente de l as nuevas generaciones, algún día –a lo largo de esta era– los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación

Educação e tecnologia: como garantir privacidade

Educação e Tecnologia: como garantir privacidade?

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Escolas usam cada vez mais intensamente plataformas que coletam e armazenam dados sobre estudantes. Empresas e outras instituições estão de olho neste acervo

Por Susan Fuhrman, no Porvir

O uso de Big Data na educação está levantando debates em relação à privacidade dos dados, principalmente em países onde esse uso é mais frequente, como nos Estados Unidos. Conversas sobre a privacidade dos dados geralmente focam em segurança e proteção contra violações e invasões, mas cada vez mais estão abordando os múltiplos usos dos dados dos alunos e a conscientização tanto dos estudantes quanto de seus pais.

Imaginem Katie, uma estudante do ensino médio de uma escola com cerca de 600 estudantes. Ela tem excelente frequência, tira boas notas, um desempenho um pouco aquém do que suas notas preveriam em testes padronizados e está envolvida em várias atividades extracurriculares. Katie pretende estudar em uma faculdade de artes e está esperando que o desempenho escolar que ela registrou a ajude.

Todas as informações de Katie são mantidas em um sistema de informação da escola, onde ela e seus pais podem entrar e verificar notas e resultados de testes padronizados. Várias entidades escolares usam esses bancos de dados para acompanhar os alunos e comparar o desempenho entre as escolas e professores. Recentemente, uma série de estados norte-americanos e pelo menos uma empresa privada, a InBloom, estão cruzando bancos de dados em níveis de escolaridade, incluindo colégio do mesmo estado e formação de pós-graduação.

Katie gosta de usar o sistema de gerenciamento para cada uma de suas principais aulas. Ela pode verificar e entregar trabalhos, participar de fóruns de discussão com os colegas, ver suas notas e acessar recursos adicionais. Seus professores usam o sistema de gestão da aprendizagem para organizar e gerenciar todas as informações da classe e acompanhar individualmente os alunos ao longo do ano.

Para Física, Katie usa um software educacional que lhe permite simular experimentos. O software adapta-se aos seus registros, dando-lhe dicas quando ela enfrenta dificuldades para resolver um problema. Essa tecnologia educacional adaptativa ensina a Katie conteúdos e habilidades. Também registra suas respostas e o tempo que demora para responder cada questão, as dicas que ela usa – proporcionando uma visão sobre como estuda e aprende.

Estão surgindo novas plataformas que conectam os três tipos de banco de dados que armazenam informações educacionais sobre Katie. Além de Katie, seus pais e seus professores, há dois destacados usuários adicionais: pesquisadores e desenvolvedores.Essas tecnologias não são úteis apenas para os alunos controlarem seu próprio aprendizado, mas também são valiosas para os professores, que podem modificar ou personalizar aulas e instruções com base nas informações que o software fornece sobre as dificuldades ou facilidades que os alunos estão enfrentando.

Os pesquisadores, frequentemente, querem acesso aos dados recolhidos pelas diversas plataformas de software, pois eles podem estudar o progresso dos alunos em vários contextos, conectar os progressos com a experiência do estudante com sua postura da sala de aula e avaliar a eficácia dos professores e das escolas. Usando dados coletados por sistemas de gestão de aprendizagem, eles podem estudar o impacto de várias abordagens curriculares ou pedagógicas.

Desenvolvedores comerciais que criam as plataformas e programas que coletam dados são frequentemente solicitados pelos educadores para fornecer “analytics” ou para encontrar padrões nos dados sobre alunos, professores, turmas, escolas, etc. Entidades comerciais também podem querer ter acesso aos dados, com o intuito de refinar e melhorar os seus produtos e desenvolver materiais de aprendizagem que respondam às necessidades dos alunos e sejam, assim, mais interessantes para os compradores.

Embora esses usuários recebam dados codificados para proteger as identidades individuais, não é impossível que essas identidades sejam descobertas. Um bisbilhoteiro determinado poderia identificar Katie através de seu único curso extracurricular e seu registro acadêmico, em uma escola relativamente pequena.

Os educadores deviam estar debatendo como proteger a privacidade dos alunos. Em uma carta para os editores do The New York Times, que enviei há vários meses, sugeri que todos os fornecedores de dados, especialmente estudantes e pais, e todos os que utilizam esses dados deveriam questionar o seguinte :

– Quão segura é a confidencialidade quando os nomes dos alunos são codificados para proteger suas identidades?

– Quem possui e controla o acesso aos dados dos estudantes?

– Como os alunos e os pais a consentem com os dados recolhidos sobre os alunos? Eles são informados sobre todos os diversos usos possíveis desses dados, e sobre os procedimentos de segurança?

Mais dados podem ajudar os educadores a melhorar a aprendizagem, mas a que custo para o aspecto da interação pessoal com os alunos? Será que o prêmio colocado sobre o que é mensurável depreciará a percepção de professores e seu julgamento? Será que os tropeços iniciais vão limitar a capacidade dos alunos em obter um novo começo à medida em que seguem em frente?

Enquanto reconhecem o valor potencial de melhores dados educacionais, educadores e cidadãos não podem deixar de discutir sobre as questões de privacidade, as relações aluno-professor e o número infinito de variáveis menos mensuráveis que estão relacionadas à educação de todas as crianças.

 

O automatismo concordo-discordo e as armadillhas do reducionismo

FONTE: INSTITUTO DE ESTUDOS E COMPLEXIDADE E PENSAMENTO SISTÊMICO

http://www.geocities.com/pluriversu/concdisc.html

O  AUTOMATISMO  CONCORDO-DISCORDO E  AS  ARMADILHAS  DO  REDUCIONISMO

Humberto Mariotti *

Comecemos falando sobre a nossa tendência a reduzir. Trata-se de um processo natural, e como tal necessário para que possamos perceber e tentar entender o mundo. Reduzimos sempre o que percebemos à nossa capacidade de entendimento, ou seja, à forma como é estruturada a nossa mente.

O reducionismo é como o ego: indispensável mas questionável. Diante de um determinado fenômeno, nós o percebemos e reduzimos o que foi percebido à nossa estrutura de compreensão — ao nosso conhecimento, portanto. Mas, como é óbvio, reduzir algo ao nosso conhecimento é o mesmo que reduzi-lo à nossa ignorância. Daí a necessidade de um segundo passo — a reampliação —, que consiste em conferir o que foi percebido. Fazemos isso comparando-o com compreensões pessoais prévias e, a seguir, cotejando-o com a compreensão dos outros, por meio do diálogo e outras formas de interação e convivência. Dessa maneira, procuramos reampliar o que havia sido reduzido.

O problema é que nem sempre é fácil voltar a ampliar depois da redução inicial. Isso se dá porque tendemos a reduzir nossas compreensões às dimensões do nosso ego, que é frágil, medroso e teme a reampliação. Teme-a porque ela o põe à prova, leva-o a confrontar as suas percepções e entendimentos com os dos outros. Como está preparado para competir, o ego sempre vê os outros como adversários, e portanto sente-se sempre ameaçado por eles. Por isso, pensar segundo modelos predeterminados e buscar apoio em referenciais que julgamos inquestionáveis (pressupostos) tornou-se uma forma de remediarmos a nossa fraqueza. É um modo de pôr em prática o ponto de vista empiricista, que diz que existe uma realidade externa que é a mesma para todos.

Se essa tese fosse correta a cognição seria um fenômeno passivo. E assim, todos entenderiam o mundo da mesma maneira. Nessa ordem de idéias, quem não percebesse a “verdade” universal estaria com problemas e, portanto, precisaria de ajuda para alcançar o nível de percepção dos outros. Isto é: para perceber as coisas como “todo mundo” — o que equivaleria a entender a vida e pautar a conduta segundo as normas do senso comum. Entretanto, sabemos que percepções padronizadas levam a comportamentos padronizados. Esse é o principal problema da redução não seguida de reampliação.

Nossa tendência a eliminar é mais forte que a necessidade de integrar. Não sabemos ouvir. Quando alguém nos diz alguma coisa, em vez de escutar até o fim logo começamos a comparar o que está sendo dito com idéias e referenciais que já temos. Esse processo mental — que chamo de automatismo concordo-discordo — quando levado a extremos é muito limitante.

Ouvir até o fim, sem concordar nem discordar, tornou-se muito difícil para todos nós. Não sabemos ficar — mesmo de modo temporário — entre o conhecido e o desconhecido. Confundimos o desconhecido com o nada e por isso o tememos. A frase do escritor americano William Faulkner, “entre a dor e o nada eu prefiro a dor”, traduz nosso apego a esse tipo de repetição.

Faça você mesmo a prova: tente escutar até o fim, sem concordar nem discordar, o que o seu interlocutor está dizendo. Procure evitar que logo às primeiras frases dele você já esteja pensando no que irá responder. Veja como isso é difícil — e então constatará que o automatismo concordo-discordo é uma das manifestações mais poderosas do condicionamento de nossa mente pelo pensamento linear, isto é, pelo modelo mental “ou/ou”, — a lógica binária do sim/não.

O mundo desencantado
Em sua obra Ser e tempo — por muitos considerada um dos trabalhos filosóficos mais importantes do século 20 —, Martin Heidegger afirma que a história da metafísica ocidental é a história do esquecimento do Ser, porque esse pensamento configurou um modelo lógico, objetivo e tecnicista.

Em outras palavras, Heidegger sustenta que a razão instrumental ignorou o Ser. Para ele, ao longo da história da metafísica ocidental deu-se privilégio ao pensar — e ao pensar segundo a lógica binária de Aristóteles. Se tomarmos a frase cartesiana cogito ergo sum (penso, logo existo), é fácil observar que a filosofia ocidental se ateve aos padrões lógicos do cogito e esqueceu-se do sum, isto é, ligou-se ao pensar e esqueceu-se do existir.

Ao analisar o sujeito a partir de sua dimensão de existente (o sum), o propósito de Heidegger foi proceder ao que chamou de analítica existencial. Em obras posteriores a Ser e tempo, ele se preocuparia mais especificamente com a questão da técnica. Questionaria a transformação desta e da ciência positivista em objetos de adoração e culto por nossa cultura, tudo isso em função da prevalência do racionalismo e do pensamento quantificador.

Assim, o projeto da modernidade fez com que o homem se julgasse senhor do mundo natural. Por meio da técnica (que corresponde à colocação em prática do pensamento linear), ele vem tentando investigar, desvelar esse mundo. Contudo, os fatos mostram com uma freqüência cada vez maior que esse projeto não vem dando os resultados anunciados e esperados. De fato, a observação revela que em muitos casos a técnica tem criado mais problemas do que soluções. A devastação e a poluição da natureza pelos dejetos industriais é apenas um exemplo.

De acordo com Heidegger, o desvelamento do mundo por meio da técnica reprime esse mesmo desvelamento por meios não-técnicos. Em outras palavras, a consciência lógica (linear) reprime a consciência poética (não-linear). Eis o resultado do condicionamento de nossa cultura por esse modelo mental. Para o filósofo, ao reprimir outros modos de desvelamento da realidade (ou seja, ao unidimensionalizar essas tentativas de descobrimento), o racionalismo excluiu também muitas das possibilidades de compreendermos a nós próprios — passo indispensável para a investigação do mundo real. Além disso, esse modo de pensar não se deixa questionar com facilidade, o que por sua vez o torna limitado.

Leitor dos grandes poetas — em especial Hölderlin —, Heidegger costumava citá-lo: “Lá onde há perigo, ali também cresce o que salva”. Dessa maneira, chegou a acreditar na salvação pela poesia (no sentido amplo do termo). Depois, entretanto, tornou-se cada vez mais cético a esse respeito: em vez de uma salvação pela consciência poética, ele previu o desencantamento cada vez maior do mundo pelo racionalismo.

Como se sabe, o desencantamento do mundo — ou racionalização — é a manifestação básica do condicionamento da civilização ocidental pelo pensamento linear. Antes de Heidegger, Max Weber já havia abordado esse tema. Weber caracteriza a história do Ocidente como um período no qual a visão de mundo mágica, extra-racional, foi substituída pelo método, pelo cálculo e pela quantificação. O processo se estendeu a todas áreas da atividade humana, inclusive ao âmbito dos Estados modernos. Essa circunstância produziu o fenômeno da dominação baseada em determinantes abstratas, traduzidas em normas e leis concebidas e aplicadas por uma casta de técnicos e especialistas — o universo da burocracia.

A mente desencantada
Como Weber, Heidegger também denuncia a dominância de nossa cultura pelo pensamento linear e analisa alguns de seus resultados. Este ensaio pretende mostrar que o automatismo concordo-discordo é um dos instrumentos mais eficazes desse modelo mental.

Tanto faz discordar ou concordar: o que é limitante é a reação instantânea, automática, linear, do tipo sim/não. É ela que fecha a nossa razão, que faz com que não possamos suspender, nem mesmo momentaneamente, nossos pressupostos e julgamentos. Desse modo, impede-nos de fazer escolhas além das programadas.

Concordar logo que percebemos que o interlocutor trata de algo sobre o qual já temos opinião formada também é uma forma de não querer ouvi-lo até o fim: “Já sei do que você está falando: por isso, não vou me dar ao trabalho de escutar mais”. Dessa forma, utilizamos algumas das variantes do “já conheço”, do “isso é antigo”. Como se o outro não tivesse o direito de pensar e expor o que pensa à sua maneira, sendo ou não original o seu ponto de vista.

O mais comum, porém, é que logo que alguém começa a expor uma determinada idéia comecemos a buscar formas de contradizê-lo. Em qualquer das hipóteses, no fundo o que pretendemos é desqualificar o interlocutor. Discordando, concordando, ou mesmo fingindo concordar, nosso imediatismo acaba negando-o existencialmente.

Outro artifício é o chamado argumento ad hominem. Trata-se de dar destaque a quem argumenta e não ao argumento. E uma manobra muito usada para rejeitar uma idéia ou concepção só porque vem de alguém de quem não gostamos ou com quem não concordamos — ou o contrário.

Um exemplo disso pode ser observado na bibliografia de certas publicações. Pondo em prática o preceito “quem não está comigo está contra mim”, muitos escritos são julgados sem leitura. De acordo com os autores citados (ou não) em uma determinada bibliografia, o texto é de saída julgado e rejeitado no ato ou aceito sem análise, conforme o caso. Parte-se do princípio de que ao incluir uma determinada referência o autor concorda com ela ou vice-versa. Logo, para que dar-se ao trabalho de ler?

O automatismo concordo-discordo é típico da lógica da nossa cultura patriarcal, que faz da desconfiança uma reação automática. Com efeito, numa cultura competitiva e reativa como a que vivemos, gostar dos outros e confiar neles não é nada fácil. O argumento ad hominem está na gênese dos preconceitos, e continuará existindo e predominando enquanto durar a hegemonia desse sistema de pensamento.

O primeiro passo para a formação do preconceito é a separação entre o fato e o juízo que fazemos dele, isto é, pôr o julgado no lugar do dado. Sempre que isso acontece, ficamos com uma idéia-padrão, à qual recorreremos quando estivermos em situações semelhantes. O preconceito precisa da repetição, de referenciais passados, e abomina a diferença, as situações mutantes e a criatividade. Dessa maneira, o que antes podia (ou não) ser concebido agora é preconcebido. Trata-se de uma espécie de mecanismo de defesa contra a realidade, por meio do qual nos dispensamos do incômodo de viver certas experiências.

Desse modo, pomos de lado a vida e a substituímos por pressupostos. O que antes era experiência se estilhaçou e agora só restam fragmentos de percepção, dos quais escolhemos os que nos parecerem mais convenientes. Essa é a essência do julgado. Nossa cultura é orientada desse modo. Somos propensos a colocar o que deve ser no lugar do que é. Eis o universo da regra e do julgamento que, mesmo necessário em muitos casos, é devastador em inúmeros outros.

A arte de esperar
No dizer do matemático Claude Shannon, os fatos que acontecem de forma desordenada e sem significado são ruídos de comunicação. Contudo, o que para nós é ruído para outros pode ser informação e vice-versa. Além disso, o que num primeiro instante percebemos como ruído pode, algum tempo depois, ser percebido como informação.

Esse intervalo é o que se chama de tempo de defasagem ou tempo de espera dos sistemas. A incapacidade de respeitá-lo é um dos fatores que mais contribui para o estreitamento e o obscurecimento do nosso horizonte mental. É por isso que a diversidade de opiniões precisa ser respeitada: ela é a melhor forma de evitar a redundância e gerar informação. A redundância uniformiza. A informação forma por dentro, isto é transforma. A redundância gera condicionamentos. A informação produz aprendizagem, educa.

Os processos do mundo natural não são imediatos, como quer a ansiedade da nossa cultura. Exigem um tempo de evolução — o tempo de defasagem sistêmico —, que pode durar uma fração de segundo ou ser muito longo. Para nós é muito difícil lidar com essa imprevisibilidade, e por isso estamos sempre querendo atropelá-la, o que significa que tendemos a não respeitar as dinâmicas da natureza.

É claro que diminuir a prevalência do automatismo concordo-discordo não implica ter de concordar com tudo nem discordar de tudo. O que é importante é não concordar ou discordar logo de saída, porque essa atitude trava o nosso entendimento e fecha a nossa razão. Precisamos aprender a transformar o reducionismo em aliado, tirando-o de condição de armadilha que tende a nos aprisionar nos limites de nossa visão imediatista de mundo.

Aprender a ouvir até o fim, sem concordar nem discordar de imediato, é antes de mais nada uma postura de respeito ao outro. Talvez ele demore a entender isso e daí nem sempre nos retribua com o mesmo respeito. Mas não podemos depender dessa condição para exercer a nosso própria postura ética. No entanto, concordar nem sempre significa que devamos nos colocar à mercê das opiniões e preconceitos do outro, e discordar nem sempre significa que devamos colocar-nos à mercê de nossas próprias opiniões e preconceitos.

Em meu livro As paixões do ego, proponho um método a que dou o nome de “reflexão inclusiva”. Ele busca ser um dos meios de tentar diminuir a dominância do automatismo concordo-discordo. Um de seus pontos básicos consiste em prestar especial atenção àquilo com que menos concordamos e aproximarmo-nos do que mais nos desafia. Isso não quer dizer, porém, que tenhamos de ficar sempre ouvindo ou observando sem tomar uma posição. Repito que o automatismo concordo-discordo é a reação reducionista imediata, automática, limitante, não seguida de reampliação.

Já sabemos que é muito difícil reampliar o que reduzimos. É bem mais fácil declarar que o horizonte mental de nosso interlocutor é estreito e que o nosso é amplo. A esse respeito, convém relembrar aqui uma curiosa espécie de reducionismo — a que pretende reduzir tudo a uma totalidade ideal: tudo é o “cosmos”, tudo é a “totalidade” e assim por diante.

Trata-se, é claro, de uma forma de idealizar a compreensão, reduzir os seres humanos a espectadores de suas próprias vidas, evitar o convívio com as diferenças e incertezas e tentar eliminá-las por absorção. Como todo reducionismo radical, esse também constitui uma forma de autoritarismo. Traduz a falta de respeito à diversidade de opiniões e, portanto, à legitimidade humana do outro.

Existe outra variante do automatismo concordo-discordo, que consiste em a todo momento tentar estancar o discurso do interlocutor por meio de advertências, ressalvas e constantes recomendações de cautela, aconselhá-lo a “pensar bem”, adverti-lo de que deve estar ciente dessa ou daquela exceção etc. São observações que, quando colocadas nos momentos oportunos, são em geral sensatas e pertinentes. Mas sua repetição compulsiva funciona como trava e produz um efeito censório e repressivo.

Para que o diálogo dê bons resultados, é preciso que respeitemos a legitimidade humana do outro. O que isso quer dizer? Para o biólogo Humberto Maturana, significa que o outro é legítimo por si mesmo: seu valor é intrínseco e por isso ele não precisa justificar-se por sua existência. É por essa razão que não devemos negá-lo por meio de artifícios como o automatismo concordo-discordo.

Mas, como já vimos, não podemos superar esse automatismo sem pôr o nosso ego à prova. As dificuldades implicadas nesse processo são imensas. Um exemplo do cotidiano ilustra esses obstáculos. Sabemos que os homens “práticos” costumam não levar a sério a “espiritualidade”. De outra parte, os homens “espiritualizados” desprezam a prática, como alguns dos antigos faziam com os trabalhos manuais.

Dessa maneira mantém-se a divisão, que nada mais é do que uma manifestação do automatismo ao qual nos referimos. Ela pode ser expressa assim: “Presto sempre o máximo de atenção à pessoa com quem falo, mas não para verificar o efeito que o conteúdo do que ela diz produz em mim. Em vez disso o que faço é ficar vigilante, com a finalidade de surpreendê-la numa falha. Estou sempre alerta, para no momento ‘certo’ concordar ou discordar de modo automático. Para julgar essa pessoa a partir do que ela me diz agora. Para isso, uso a minha primeira impressão”. Em nossa cultura esse mecanismo atinge a todos nós, sejamos ‘práticos’ ou “espirituais’”.

É evidente que a capacidade de ouvir sem discordar nem concordar de imediato (isto é, ouvir de modo fenomenológico), pode ser aprendida, embora não seja um processo fácil. Vimos, com Shannon, que fatos que se reproduzem com regularidade são redundâncias. Já os eventos portadores de novidade, de surpresa, são informações. Ao acionar o automatismo concordo-discordo, buscamos reduzir a informação a um referencial conhecido. Tiramos-lhe o efeito surpresa, a aleatoriedade. Essa redução tem a “vantagem” adicional de fazer com que não pensemos.

É por isso que as pessoas nos cobram sempre opiniões fechadas. A dúvida e o talvez são circunstâncias assustadoras para nós. Em geral, assumimos uma posição preconceituosa diante dos indivíduos que nos dizem que ainda não têm opinião formada sobre um determinado assunto. Costumamos chamá-los de indecisos, porque estamos convencidos de que todos devem ter sempre posições imediatas e definitivas sobre tudo.

Preocupação e cuidado
Não tomar posição imediata, respeitar o tempo de espera dos sistemas, ouvir até o fim sem concordar nem discordar (isto é, sem fazer juízos imediatos de valor) — tudo isso nos ameaça. A sociedade nos cobra o uso sistemático do automatismo concordo-discordo. A atitude de espera, de observação inicial não-julgadora, é vista como estranha, como algo a ser combatido, um perigo. Se olharmos com cuidado, veremos que o ato de ouvir sem concordar nem discordar de imediato significa renunciar a traçar uma fronteira e ficar de fora dela.

Penso que agora é possível resumir alguns dos pontos que podem ajudar na prática da reflexão inclusiva:

1. A mente faz parte do cérebro; o cérebro faz parte do corpo; o corpo faz parte do mundo. Logo, a mente não é separada do mundo.
2. A realidade de um indivíduo é a visão de mundo que sua estrutura lhe permite perceber num dado momento.
3. Essa estrutura muda sempre, de modo que essa compreensão, que num dado instante nos parece fora de dúvida e definitiva, pode não sê-lo mais tarde.
4. Enquanto permanecer apenas individual, qualquer compreensão de mundo será precária. Por isso, é
preciso ampliá-la por meio do diálogo.
5.Com quanto mais pessoas conversarmos sobre nossas percepções e compreensões, melhor.
6. Quando maior a diversidade de pontos de vista dessas pessoas, melhor ainda.
7. Se uma conversa produzir em nós uma tendência a achar que não ouvimos nada de novo, é bem provável que estejamos na defensiva.
8. É muito importante dar especial atenção aos pontos de vista com os quais mais discordamos e aos comportamentos que mais nos irritam e desafiam.
9. Mas isso não quer dizer que estejamos obrigados a aceitar tudo ou a concordar com tudo. Significa apenas que o contato com a diversidade é fundamental para a aprendizagem e para a abertura de nossa mente.
10. Do mesmo modo, é fundamental dar a mesma atenção (no sentido de reavaliar sempre) aos pontos de vista com os quais mais concordamos, isto é, às crenças e pressupostos que nos deixam mais confortáveis, mais acomodados.

Pode-se também dizer que a reflexão inclusiva busca mais a sabedoria do que o conhecimento, pois o conhecimento procura definir e — em casos extremos — rotular os fenômenos, como se isso pudesse explicá-los em sua profundeza ou substituir sua naturalidade e originalidade. Chamar uma percepção que não conseguimos explicar de “ilusão de ótica” é um exemplo. Rotular (que é um exagero do diagnosticar) é bem mais rápido e exige menos esforço do que experienciar e compreender. Neste último caso, como já foi dito, é preciso aprender a lidar com o tempo de espera dos sistemas, coisa que nossa ansiedade torna muito difícil.

Daí a tendência a superdiagnosticar, que vem sendo denunciada, por exemplo, na medicina atual: grande ênfase no diagnóstico (que implica muita tecnologia, muito trabalho mecânico) e comparativamente poucos resultados no tratamento. Este exige a complementação do trabalho mecânico do diagnóstico pela compreensão da pessoa como uma totalidade: a preocupação, a solidariedade, o cuidado — enfim, tudo aquilo que o modelo de alteridade hoje predominante em nossa cultura dificulta ao extremo.

Mas sabemos que, infelizmente, a ênfase excessiva no diagnóstico nem sempre ajuda a quem de direito, isto é, ao doente. Basta lembrar as inúmeras doenças (e são muitas) diante das quais a medicina continua a confundir tratamento com explicações “científicas”. Fala-se muito em “controle” e pouco em qualidade de vida, e assim a solidariedade que o paciente precisa receber do médico se perde no labirinto da tecnoburocracia e no hermetismo de seus jargões.

Por fim, é preciso ter sempre presente que as sugestões de reflexão acima enumeradas não constituem receitas nem muito menos diretivas. É melhor considerá-las componentes de uma lista necessariamente incompleta, a ser questionada, acrescida e melhorada. Não poderia ser de outra maneira, aliás. Daí se segue que a reflexão inclusiva está também muito longe pretender resolver, mesmo em parte, o problema do conhecimento. Seu objetivo é apenas ajudar a suavizar a rigidez do modelo mental dominante em nossa cultura.

Referências 
HEIDEGGER, Martin. Being and time. Nova York: Harper & Row, 1962.
BOHM, David. Thought as a system. Londres: Routledge, 1994.
BOHM, David. On dialogue. Londres: Routledge, 1998.
MATURANA, Humberto, VARELA, Francisco J. Autopoiesis and cognition; the organization of the living. Boston: Reidel, 1980.
VARELA, Francisco J. Sobre a competência ética. Lisboa: edições 70, s.d.
VARELA, Francisco J., THOMPSON, Evan, ROSCH, Eleanor. The embodied mind; cognitive science and human experience. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press, 1997.

© Humberto Mariotti, 2000.

* HUMBERTO MARIOTTI.
 Professor e Coordenador do Centro de Desenvolvimento de Lideranças da Business School São Paulo. Consultor em desenvolvimento pessoal e organizacional. Conferencista nacional e internacional. Coordenador do Núcleo de Estudos de Gestão da Complexidade da Business School São Paulo.

E-mail: homariot@uol.com.br

 

Humor judaico

Isaac estava na porta da sinagoga, com a mão estendida, pedindo:

– Uma moeda para a caridade…uma moeda para caridade…

Em seguida, vem o rabino da sinagoga e pergunta:

– Isaac, o que está fazendo?

E Isaac respondeu:

– Rabi, eu estou levantando um

dinheiro para uma viúva com três filhos pequenos, que têm de três meses de aluguel em atraso e se ela não pagar 1.500 euros antes do final do dia, o proprietário vai expulsá-la….

– Isaac, quanto você já arrecadou?

– 1.000 euros, rabino.

– Tome, por uma causa tão importante quanto ajudar uma viúva carente, vou dar os 500 euros para completar esta mitzvá.

– Rabi, agradeço-lhe de todo o coração, em nome da viúva.

– Isaac, você tem um grande coração, essa viúva é sua parente?

– Não, é minha inquilina.

Ideologias e comprometimentos

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Uma das preocupações que mais tem me acometido é a da questão ideológica e isso só está ocorrendo por que pretendo ser coerente com meus pontos de vista e com o que fiz durante toda a minha vida, sempre me indispondo contra as injustiças que observei ao longo dos anos.

No entanto, hoje percebo que a ideologia mais atrapalha do que ajuda, especialmente em um país no qual as diversas classes dirigentes e mantenedoras do status quo pouco se importam com o que deveria pautá-las. O brasileiro, assim como o russo, adora um salvador, um player familiar que indulgentemente guie o rebanho, que lhe garanta as necessidades básicas e os luxos e lucros eventuais. Por isso, desde o descobrimento por um país corrupto como Portugal, vivemos mambembes esperando oportunidades para abocanharmos o que nós seja possível. O endeusado jeitinho brasileiro nada mais é do que a predisposição clara de burlar as leis e aos demais para conseguirmos algo de nosso interesse ou desejo privado, ignorando solenemente o direito alheio.

É portanto uma piada de péssimo gosto quando dizemos que o brasileiro foi às ruas para garantir uma ideologia à esquerda ou à direita. O impeachment de Dilma foi um golpe não para garantir qualquer aspecto voltado para ideologias políticas, mas simplesmente para assegurar o retorno da Casa Grande contra as incursões temerárias da Senzala. No entanto, discursos políticos à parte, notou-se que a nata da Senzala já participava de há muito dos banquetes da Casa Grande, alegando a improbabilidade de ser diferente.

Muito pouco para quem deveria estar longe de tais cerimoniais, é que para tanto não havia sido consagrada pelo povo, esse ser imponderavelmente sem rosto sem identidade. Tais confrarias não passaram e branco, e nem poderiam. Deu-se pois, na Terra de Vera Cruz, o  terrível mas burlesco encontro da ficção de A revolução dos nichos, de Huxley com o non-sense de Alice no país das maravilhas, de L. Carrol, além de uma pitada bastante apimentada de O príncipe, de Machiaveli.

Aqui do meu canto, pergunto, constrangido, onde ideologias? Onde ideias políticas? Onde direita e esquerda, senão apenas para reforçar o título do livro de Suzek, Primeiro como tragédia, depois como farsa?

Convençamo-nos que no Brasil não há ideologia, tão-só dois partidos políticos que abrigam todas as tendências: o da Casa Grande e o da Senzala, o primeiro dos que tem e o segundo dos que não tem, imersos ambos em um lodaçal de corrupção e numa confraria de ajustes mafiosos nos quais o Estado brasileiro representa muito pouco. Como viciados, políticos jogam discursos para uma plateia predominantemente acéfala do ponto de vista econômico, político e social e francamente voltado para o entorpecimento midiático e profundo desconhecedor de qualquer coisa que seja minimamente apontado como História.

A ignorância é o beneplácito  da desordem e da estagnação que sustentam crises artificiais e períodos de crescimento igualmente artificiais. Achamos, na média, que a educação por vezes é chata e esnobe. Mas a ignorância nos mantém nesse inevitável atoleiro. Se o Brasil é um gigante adormecido, há muito interesse para que ele permaneça assim, lasso, indolente, eterno menino irresponsável, alimentando-se do sonho do que poderia ser. HILTON BESNOS.

Castas protegidas

Resultado de imagem para stf edifício fotografiaAlgumas décadas se passaram desde que um professor da PUC/RS – na época eu cursava direito – cuja disciplina era Introdução à Economia afirmou que na América Latina os políticos eram megafones do Poder Econômico.

De lá até hoje tenho cada vez mais motivos para concordar com tal frase; no entanto acrescento ainda que no Brasil os políticos criaram e mantém um sistema jurídico com a deliberada e única função de mantê-los como deuses acima do bem e do mal.

Tal sistema espúrio conta com o beneplácito da classe política legislando em causa própria, com o apequenamento do STF aos quais aderem a ignorância política, econômica e social inconteste do povo, além de uma sociedade hipócrita. Tal cenário, assim, é indispensável para o surgimento e manutenção de uma casta que apenas se alterna em posições de poder de eleição em eleição.

Tivemos no Brasil mais um dos incontáveis episódios quanto à nomeação de ministro para o STF. Menos a ideologia, e mais os interesses partidários orientam  tais indicações, seja à direita, seja à esquerda do espectro político. Isso fica claro se observarmos, desde a implementação da República a influência da Presidência da República no processo de escolha dos ministros, somente comparada com a submissão de sua bancada majoritária no Senado. Tendo maioria e portando sendo assimétrica a relação de poder, o que passa a importar é a continuidade da manutenção da agenda governista.

No entanto, segue uma listagem do número de ministros indicados para a mais alta corte do Poder Judiciário desde Deodoro da Fonseca até Michel Temer, passando pelo período da Ditadura Militar.

Deodoro da Fonseca …….15

Floriano Peixoto…………..15

Prudente de Moraes……….7

Manoel Pereira……………..3

Campos Salles………………2

Rodrigues Alves…………….5

Affonso Penna………………2

Nilo Peçanha………………..2

Hermes da Fonseca………..6

Wenceslau Braz…………….4

Delfim Moreira……………..1

Epitácio Pessoa……………..3

Arthur Bernardes…………..5

Washington Luiz……………4

Getúlio Vargas………………21

José Linhares…………………3

Eurico Gaspar Dutra………..3

Nereu Ramos…………………1

Juscelino Kubistchek……….4

Jânio Quadros…………………1

João Goulart…………………..2

Castelo Branco……………….8

Costa e Silva…………………..4

Garrastazu Médici……………4

Ernesto Geisel…………………7

João B. Figueiredo…………….9

José Sarney…………………….5

Fernando Collor de Mello…..4

Itamar Franco…………………1

Fernando Henrique Cardoso.3

Luiz I. Lula dá Silva………….8

Dilma Rousseff……………….5

Michel Temer…………………1

O sistema brasileiro de escolha de ministros para ocupar vagas no STF toma como base o modelo norte-americano para situação análoga. Há outros sistemas, contudo, que se orientam de modo diverso. HILTON BESNOS.

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